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ACTUALIZACIÓN CASO OVIEDO

A mediados de diciembre, gracias a vuestra implicación y vuestra generosidad hemos alcanzado e incluso superado el objetivo que nos habíamos marcado con nuestra colecta de fondos: 11.430€ han sido donados con el fin de hacer justicia y sentar un precedente a favor de nuestros derechos reproductivos. Os quiero agradecer cada céntimo aportado porque sin vosotras la lucha no podría existir, por mucho que esté yo dispuesta a coger las armas. Se trata de una pelea contra Goliat, pero somos tantas que me atrevo a decir que sí, la ganaremos.

Y para agradeceros tanta implicación quiero manteneros informadas de los avances del proceso judicial. Desde el inicio hemos llevado la batalla por dos vías distintas a la vez: por una parte, atacamos la actuación del hospital que me humilló, coaccionó y secuestró. Y, por otra parte, contra la judicialización de los partos, atacamos el hecho de que, sin conocerte de nada ni dignarse en ningún momento a escucharte, una jueza pueda privarte de toda libertad de decisión sobre tu propio cuerpo.

En enero de 2021 nos llegó una sentencia: el Tribunal Supremo desestima nuestro caso. Bueno, es una decepción, pero sabíamos que podía pasar. Lo que no nos esperábamos es que nos condenaran en costas. No os voy a engañar, ha sido una gran desilusión mezclada de rabia e impotencia. Aprieto los dientes y me caen las lágrimas. No me puedo creer que, no solo se niegan a estudiar mi caso, sino que, además, me castigan por atreverme a criticar la actuación de un hospital público. Esto es un nuevo ataque a nuestros derechos; esta vez, en concreto, es intimidación para que yo no haga uso de mi derecho a defenderme. Ha sido un golpe duro, un golpe que supone gastos extra. Pero después de pensarlo mucho, después de dos días y dos noches llorando todas las lágrimas de mi cuerpo, decidí que no puedo dejarlo así. Sentí vergüenza por haberos pedido ayuda, pero también sentí que vuestro esfuerzo no podía ser en vano. No importa el desgaste emocional, tengo que recurrir esta decisión.

Si no consigo que se haga justicia a nivel nacional probablemente necesite recaudar más dinero para llevarlo al Tribunal Europeo. Pero lo cierto es que no puedo abandonar ahora, no puedo darles la razón, no puedo hacerle esto a mi hija ni tampoco a todas vosotras. Si he de perder esta batalla que sea por derrota completa, que acaben conmigo, yo no pienso rendirme, que se quiten ellos la máscara y enseñen su verdadera cara.

Y, como para reforzarme en mi decisión, pocos días después tuvimos respuesta del otro recurso que interpusimos hace meses: el Tribunal Constitucional admite nuestro caso. Es decir que reconocen que ante casos de judicialización de partos no hay jurisprudencia en este país y es necesario aclarar qué lectura de la ley se puede hacer. Esta todavía no es una victoria, no es una sentencia favorable. Pero sí es una puerta que se abre. La posibilidad de ganar, o no, pero por lo menos de que se estudie la cuestión. Y, si no ganamos, seguiremos. Porque sabemos que tenemos razón y que lo que hicieron conmigo fue una aberrante injusticia. Yo no me rendiré y mientras haya gente apoyando la causa y luchando a mi lado esto no habrá acabado.

Febrero 2021